Editorial

Una economía más sostenible y competitiva es posible

Van a cumplirse 15 años desde que la Comisión Europea presentó la comunicación La innovación al servicio del crecimiento sostenible: una bioeconomía para Europa. Fue en febrero de 2012. Y aunque, desde entonces, la Unión no ha dejado de actualizar y reforzar ese impulso, la posibilidad de que fructifique en la economía real, con cierto peso en el tejido empresarial, no es inminente. Por otra parte, el actual contexto climático y geopolítico (con conflictos por los recursos fósiles, muy deficitarios en Europa), configuran un presente aún más complejo. Sea como fuere, el futuro de la economía europea va a tender, necesariamente y cada vez con mayor velocidad, a obtener el máximo aprovechamiento de los recursos, a hacer de los residuos subproductos de alto valor añadido y a la circularidad.

El presente número de Savia Rural, dedicado a la bioeconomía, muestra ejemplos de aplicación de este modelo económico ―realista, sostenible― basado en la optimización de insumos y en la revalorización de recursos biológicos (ver Reportaje, Innovación, Noticias); y trae algunas opiniones cualificadas sobre su viabilidad y posibilidades. Por ejemplo, la Entrevista que nos ha concedido Manuel Lainez (quien fuera coordinador de la Estrategia Española de Bioeconomía) sintetiza muy bien algunas claves, como la dificultad de escalar proyectos con buenas soluciones en algún ámbito para que logren pasar del laboratorio a la industria, o la necesidad de apoyos financieros y normativos que puedan hacer este paso más fácil. Otras las podemos leer en la Opinión de Emmanuelle Maire (jefa de la Unidad de Bioeconomía en la Dirección General de Medioambiente de la Comisión Europea), que señala cómo “Europa debe avanzar en la creación de mercados líderes de biomateriales para desarrollar y comercializar productos a gran escala”.

Propiciar un avance hacia una mayor implantación industrial es, precisamente, la esencia del nuevo Marco estratégico para una bioeconomía de la UE competitiva y sostenible (2015), una estrategia ―mencionada en diversas partes de este número― que también habla de circularidad, así: “Debe convertirse en un principio fundamental de la bioeconomía europea”. Las plataformas y negocios recuperadores de frutas y verduras que, por estética o exceso de oferta, antes solo eran residuos y hoy son sus recursos (ver Cadena de Valor); el ‘vermicompostaje’ de residuos agrarios por Naturfera (Nosotras Contamos); o el aprovechamiento máximo de subproductos en Grenoucerie (Explotaciones Sostenibles) son ejemplos de buenos proyectos con este enfoque ―varios, por cierto, están coliderados o encabezados por mujeres―. La estrategia también llama al “aprovechamiento de la madera de bajo valor para crear nuevas fuentes de ingresos y prevenir incendios forestales”. Unos incendios que, lo hemos visto en Francia este año (casi 100.000 hectáreas quemadas), ya no son solo un problema del Sur de Europa. Los montes (lo mencionamos en el Reportaje) también parecen reclamar más circularidad en la gestión de toda su biomasa.  

Y no dejamos de mirar hacia proyectos de desarrollo rural como la red RITA de obradores compartidos y de pequeños mataderos (Asociados), o el documental de la Mancomunidad del Embalse del Atazar para dar reconocimiento a sus pastoras más veteranas (En Imágenes).
Esperamos que disfrutes de todos estos contenidos.