Explotaciones Sostenibles

Impulso Aromas, de la fundación Térvalis: trufa solidaria en los campos de Teruel

La dedicación a la agricultura ecológica y la truficultura quizás sea lo menos importante de lo que desarrolla y aporta a la sociedad el Centro Especial de Empleo Impulso Aromas. Lo realmente trascendente de este proyecto de la Fundación Térvalis es un fruto que no se ve: la creación de empleo estable para colectivos en riesgo de exclusión y la formación que ofrece para personas con discapacidad. Un ejemplo de sostenibilidad social, medioambiental y de economía circular en sus tierras de Teruel, que producen “trufa solidaria”.

Formar a jóvenes en riesgo de exclusión y crear empleo sostenible a través de la agricultura y la truficultura, es lo que hace la Fundación Térvalis con su Centro Especial de Empleo Impulso Aromas. Desde su sede en la capital turolense, este proyecto de integración sociolaboral ha construido un equipo de más de 20 personas que, lideradas por un ingeniero agrónomo, comenzó entre 2019 y 2020 con el cultivo de lavandín para aceites esenciales y hoy está centrado en la truficultura. 

El cultivo de aromáticas se descartó cuando el “mercado de las esencias se desplomó y nos tuvimos que retirar del negocio”, explica José Miguel Muñoz, director de operaciones de Fundación Térvalis. Pero como algunas de sus tierras ya estaban plantadas con encina trufera y lavanda, decidieron arrancar la aromática y seguir solo con la truficultura, un sector en expansión en la provincia de Teruel. Una vez centrados en este hongo gourmet, primero plantaron encinas y alcornoques, y luego crearon su propio vivero de plantas inoculadas con la espora de la trufa, tanto para propio consumo del proyecto como para dar servicios a terceros. 

La actividad formativa cubre todo el proceso, comenta José Miguel: “Seleccionamos una carrasca y roble óptimos, que den unas bellotas muy buenas; hacemos selección de la bellota, la higienizamos y luego la ponemos en un semillero con vermiculita, ahí la tenemos todo el invierno y cuando la raíz pivotante ya está crecida y salen las secundarias en óptimas condiciones, inoculamos las espora de la trufa con un sustrato y la dejamos en invernadero nueve meses, mínimo, para que las esporas se adhieran a las raíces de la planta. Una vez ahí la tenemos entre diez meses y un año para después plantarla en campo”. 

Actualmente están gestionando 230 hectáreas de carrasca y roble en tres zonas de la provincia de Teruel: medio centenar de hectáreas en la zona de Los Baños, a cinco kilómetros de la capital; un bosque de 120 hectáreas en Pobo de la Sierra, a 1.400 metros de altitud; y el resto en Sarrión. Y todo lo hace un equipo que hoy consta de 21 trabajadores, donde se integran personas en riesgo de exclusión, varias con discapacidad física o mental, personas vulnerables que aprenden y desarrollan aquí su trabajo cada día. Todas ellas proceden de Teruel y alrededores y han llegado hasta el centro a través de dos asociaciones con las que la Fundación colabora. Junto a ellas un encargado general, tres tractoristas, y una persona responsable de los perros buscadores. [...]

Texto: Pilar Virtudes / Fotografía: Fundación Térvalis