¡Qué alegría verte! Juventud y creación contemporánea en el medio rural fue la exposición final, en el museo de Albacete, de un proyecto cultural mucho más amplio en el tiempo y el espacio: Alumbra Rural. Bajo su paraguas, 19 jóvenes artistas castellanomanchegos han podido trazar un camino desde sus raíces rurales hasta donde les llevara su propia creatividad.
‘Territorio’ y ‘juventud’ fueron dos claves de una iniciativa apoyada por el Programa de Aceleradoras Culturales de la Junta de Castilla-La Mancha y codiseñada por Navel y Somos Vértice, dos entidades especializadas en la creación contemporánea y la mediación cultural: “Queríamos ir contra esa idea de migración que tenían los artistas, de pensar que solo pueden realizar sus prácticas en las grandes ciudades; hacerles volver a su tierra para que pudieran sentir que podían tener un lugar de trabajo y de exploración” ―explica su codirectora, Teresa Ases― y “repensar los territorios y la tradición desde otra mirada más actual”.
Otra de las singularidades de Alumbra ha sido la ambición de trascender el marco de las artes plásticas, omnipresentes en otras residencias: “Nos interesaba mucho desencajonar las disciplinas, mezclar artes escénicas con visuales, arte digital y performance”. Por eso incorporaron artistas textiles, de la danza, la fotografía y la música a los y las pintoras y escultoras. A todos procuraron un periodo inicial de residencia en Alcaraz, otro posterior de mentoría y un final espacio expositivo individual, en diferentes lugares de la región, donde pudieran mostrar los frutos de su trabajo.
¿Cómo atender tantos frentes y heterogeneidad? Con adecuados recursos económicos, por supuesto, gracias a los Next Generation, pero también de gestión y generación de red; y una escucha por artistas más curtidos que pudieran aportar miradas especiales y hacerles crecer. “Nosotros les decíamos: pide, sueña fuerte y ya te diremos si es posible, pero diseña desde ese escenario imaginado", explica Ases. En algunos casos, la onda expansiva de las obras desarrolladas ha propiciado nuevos focos de creación: “Nos pasó con Aurora Rodríguez en la aldea de Peñarrubia ―una pedanía de Elche de la Sierra (Albacete), 40 habitantes que se triplican en verano―. Como no tenían un espacio cultural, pintamos y arreglamos varios lavaderos para convertirlos en lugar de exhibición de las fotos de Aurora. El próximo año, la asociación de allí ha decidido invitar a otro artista”.
Hoy, sin fondos europeos pero con el bagaje de lo conseguido, hay perspectivas de lograr una nueva edición en 2027. A presente, además de las obras, quedan las puertas que han abierto en los territorios, la repercusión de sus jornadas de mecenazgo, la inminente publicación de su catálogo, y un foro y plataforma dirigida a “cualquier agente local, asociación, o artista” ―concluye Teresa―, con un fondo documental “superinteresante para personas que quieran arrancar proyectos en el medio rural”.
Texto: Javier del Peral / Imágenes: Alumbra Rural